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Como cuidar la alimentacion de mi perrito sin gastar mucho dinero

noviembre 12, 2019 0 Por admin
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Como cuidar de mi perrito sin gastar mucho dinero

Si deseamos que el perro nos dure un largo tiempo, y que esté sano, hay que empezar por ofrecer bien de comer. Esto no significa ofrecerle de comer hasta reventar: hay que tomar en cuenta la calidad y la proporción de lo que come, precisamente igual que haríamos para con un individuo.

Anteriormente se consideraba al perro como algo más que el “cubo de la basura” de la cocina. Es verdad que un perro se come todo (o todo) lo que le den sus amos, pero una nutrición a partir de sobras no es precisamente lo destacado que se le puede ofrecer.

Tan malo como que viva de sobras, es ofrecerle solo carne y huesos. El electrónico digestivo de un perro es el de un animal carnívoro. No obstante, la convivencia con los humanos hizo que se adapten a una dieta muchísimo más diferente, y en esta jornada requieren algo más que carne.

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Como esto no es una enciclopedia culinaria canina, no entraremos en datos de preparación de menús ni especificación de dietas. Lo que iremos a llevar a cabo es listar una sucesión de datos a tomar en cuenta, y ciertos avisos servibles.

No es necesario complicarse con el menú. Hoy se tienen la posibilidad de hallar en los shoppings bastante proporción de piensos que ya están pensados para que el perro sea aceptable alimentado. No poseas reparos en preguntar a tu veterinario preferido, o mejor todavía, al criador que te vendió el perro (si le has conseguido de esta forma). Ellos te aconsejaran bien basado en su vivencia. Si el perro es de raza, es más atrayente comentar con el criador (esto es mi punto de vista personal), dado que acostumbra tener entendimientos más explicados sobre esa raza de perro, y te puede aconsejar si es favorable agregar alguna clase de complemento al pienso, según las propiedades del perro mencionado.

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Dale siempre de comer a la misma hora. Un perro sano trabaja como un reloj y te va a proporcionar ayuda a vigilar el cuando ejecuta sus pretensiones. Así puedes ordenar el día (comidas y paseos) con más simplicidad.

Tan malo es ofrecerle mucha comida como mucha poca. Además, el tipo y proporción de comida que se le ha de ofrecer varía con su edad y su avance. Pregunta al criador o al veterinario.

No le dejes jamás el plato lleno a rebosar para que coma cuanto le venga en gana, porque un perro gordo por el momento no adelgaza nunca, y le acortas la vida. Además siempre es positivo que se quede con “un poquito” de hambre (tendrás un perro más alerta y despierto) pero sin que esté famélico (porque se largará con el primero que le dé algo de comer).

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Enséñale a comer como es debido. Colocar la comida en el plato, y si se hace el remolón, a los 15 minutos se la quitas (sin compasión). Aprenderá a comer sin perfeccionarse.

La ración día tras día, es favorable repartirla en tres comidas (a los cachorros) y en dos (a los adultos). Es habitual que en la situación de los mayores se les dé solo una comida día tras día, pero yo le acercamiento escasas virtudes y bastantes problemas. Con solo una comida, de una a la siguiente pasan 24 horas en las que el animal no prueba bocado, y en el rato de luego de comer tiene el estómago lleno hasta los topes, con lo que incrementa el peligro de torsión gástrica, más que nada si es un perro grande.

El perro siempre ha de tener a mano agua fría y limpia. En verano, en ocasiones, es favorable racionarla un poco, ya que si bebe en exceso le puede ocasionar diarreas (la forma de entender que el perro está bebiendo bastante es cuando necesitas una fregona en lugar de un papel de diario, para agarrar sus deposiciones).

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No debe darsele comida fuera de horario, o siempre va a estar pidiendo. Y nunca se le debe ofrecer comida de la nuestra mientras nos encontramos en la mesa, menos todavía si es un cachorrillo. Llevarlo a cabo, causa dos problemas: 1) siempre va a estar pidiendo siempre que te sientes a comer (y por el momento no le quitas la práctica en la vida), 2) es muy posible que rechace su comida; si comer de tu plato le agrada, va a decir en adelante que “el pienso, te lo comes tú”. Y para sacarle esta práctica deberás hacerle pasar hambre.

Si el perro está sano y no ha cogido malas prácticas, visto que no coma, o solo coma parte de lo que le dejas en el plato, puede deberse a estas causas:

En este momento se encuentra saciado. Alcanza con achicar un poco la ración día tras día para arreglar el inconveniente. Se conoce que es este la situación, si además del hecho de no comer, el perro sigue estando alegre y activo.

El perro «sabe» que ha comido lo bastante, en relación al ejercicio que hace. Probablemente le paseas poco, y el perro deja de comer, instintivamente, cuando ya ha satisfecho sus pretensiones.

Hace bastante calor. Si es este la situación, no le obligues a comer, o colocar la comida luego del atardecer, cuando el calor disminuya.

Está poco entretenido de la comida. En ocasiones pasa. Puedes “condimentar la” un poco, entre otras cosas, mezclando con la comida media sardina en aceite (de lata). Si come como una fiera, es que ya se encontraba cansado de que la comida siempre tenga el mismo gusto.

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Cuando debas cambiarle el tipo de comida (por ejemplo, de pienso para perros chiquitos a pienso para adultos) no lo hagas de golpe sino gradualmente, mezclando los dos tipos de comida y variando la proporción de la mezcla, de a poco, hasta el nuevo tipo de comida.

Si un día se te antoja ofrecerle carne en lugar de su pienso (no te lo sugiero, pero tu sabrás), no se la des jamás cruda. Cuecela un poco, por lo menos. Vas a evitar inconvenientes digestivos por la carencia de práctica, además de remover el peligro de parásitos. Recuerda además que la carne cruda le deja un aliento asqueroso y le hace ventosidades, que después deberás aguantar. Y ten en cuenta que la próxima vez que le coloques el pienso va a decir que “pa’ tí”.

Puedes ofrecerle huesos para roer, ocasionalmente (no muy comúnmente o va a tomar exceso de calcio y a la extendida va a tener problemas). Dale huesos grandes: la rodilla de ternera es ideal, después de cocerla un poco (hasta puedes explotar tú el caldo, para una sopa). Huesos chicos (de pollo, de conejo…) no se los des jamás, los astilla y tragará enteros. Si no se le atraviesan en la garganta, lo cual supone visita al veterinario de urgencias, va a experimentar luego cuando vaya a defecar.

Veterinario.

En relación el perro entre en el hogar por primera oportunidad, haz una visita al veterinario, para que lleve a cabo una revisión de su estado general, constituya un calendario de vacunas y desparasitaciones, te ayude a ordenar su dieta, y generalmente, lleve a cabo todo lo primordial relacionado con la salud del perro. Y recuerda que tienes que conocer periódicamente. Para más datos sobre los puntos sanitarios mira en las páginas de salud.

Ejercicio.

De la misma manera que ha de comer regularmente, el perro ha de hacer ejercicio regularmente. Trata de ser permanente e imponer unos horarios fijos para las dos cosas. El perro lo va a agradecer y te va a hacer la vida más simple. En relación a la duración de los paseos, la exclusiva regla es que cuanto más, mejor. Probablemente el perro va a estar encerrado en el hogar la más grande parte del día, pero no está pensado para la inmovilidad. La carencia de ejercicio puede provocar inconvenientes de salud y carácter al animal, por no comentar de que te puede romper la vivienda por fácil aburrimiento. Las diferentes etnias de perros tienen diferentes pretensiones, por lo cual puede ser favorable saber primero cual es la más correcta para el tipo de vida que intentas proporcionarles. Mira más detalles en relación a este tema en las páginas de la selección del perro.

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Espacio y yacija.

No todos los perros se ajustan igual a todos los ambientes, pero hay más margen del que comúnmente se cree. Entre otras cosas, un perro grande tipo pastor alemán puede vivir muy bien en un apartamento no muy grande, mientras que se lo compenses con un ejercicio regular y correcto. Mira más datos en las páginas de acondicionamiento de la vivienda.

Si tienes espacio bastante, le puedes llevar a cabo una “cama” especial (¡y enseñarle a que no use otra cosa!), o hacerle utilizar una manta en el suelo. En cualquier situación no tienes que dejarle reposar en tu cama (de cachorro es un encanto, se ve un peluche, pero si es de una raza que llega más allá 50 Kg, te acabarás arrepintiendo). Ten en cuenta que algún práctica que adquiera de cachorro, es muy complicado quitársela luego.

Necesidades.

Cuando el perro aprendió a contener sus pretensiones y no ensuciar en el hogar (ver páginas de educación del perro), el animal se aguanta hasta reventar, antes que ensuciar el suelo. No le hagas padecer innecesariamente. La regularidad de horarios es considerable, de esta forma el perro va a saber “cuando le toca” y hasta cuando debe de aguantarse. Enséñale a llevarlo a cabo en los sitios correctos, y recopila sus deposiciones (si no lo tienes claro, visita las páginas sobre «educación del amo” 😉

Higiene.

En esta parte se indican los cuidados comunes que hay que ofrecerle al perro, en el aspecto de la higiene. Si se practican con regularidad se evitarán inconvenientes superiores, que en casos extremos podrían agravarse y llegar a determinar atención veterinaria o, peor todavía, ser fuente de contagio de patologías a la gente que viven con el perro.

Ojos.

El primordial inconveniente es que se ensucian (sobre todo si el perro vive en la localidad, gracias a la contaminación). Comúnmente, esta mugre se descarta con apariencia de legañas, que se le tienen la posibilidad de limpiar con un paño húmedo. No se debe dejar que se acumulen hasta que al perro le molesten tanto que se restriegue con la pata.

En perros viejos, o gracias a una patología o lesión, probablemente halla adversidades para sostener la humedad del ojo. En esta situación conviene llevar a cabo una limpieza regularmente, previa consulta al veterinario para que señale el producto a utilizar correcto.

Orejas.

Si se acumula cerumen hay que quitarlo atentamente, de la misma forma que haríamos en la situación de un individuo. Pero hay que llevarlo a cabo con muchísimo más precaución, dado que por la forma de las orejas del perro, si sencillamente soltamos las escamas de cera, caerán al interior, logrando perjudicar el conducto auditivo. Si no nos encontramos seguros de cómo llevarlo a cabo es preferible dejarlo en manos de un profesional.

Hay que prestar atención particular a los perros de etnias que tienen las orejas caídas, que también de amontonar la mugre «normal», tienen la posibilidad de transformarse en nidos de parásitos.

Dientes.

Hay que controlarlos para evitar la aparición de caries. De entrada, el perro no debería comer nunca dulces, azucar o chocolate.Si se muestran caries, sarro, o por incidente se rompe un diente, hay que conocer al veterinario inmediatamente.

A nivel más diario, alcanza con ofrecerle regularmente trozos de pan duro y seco. Al masticarlo, el perro hace su propia limpieza. Además se le tienen la posibilidad de cepillar los dientes con un dentífrico o bicarbonato (si se deja… probablemente decidas que el pan duro es una alternativa bastante superior 😉

Uñas.

A un perro que vive en el campo, se le desgastaran naturalmente. Si nos encontramos en la localidad es más difícil. Lo verdaderamente posible es que le crezcan hasta el punto de ser irritantes para él y para la gente con las que convive, y en el peor de las situaciones dificultan sus andares. Por todo ello va a ser infaltante cortarselas, pero es una labor muy delicada (no son como las de las personas), por lo cual es favorable asistir al veterinario.

Pelo.

En relación de la raza, basta un cepillado, o es requisito conocer al peluquero. En perros de pastor alemán conviene hacerle un cepillado por semana, para sacarle pelos muertos y polvo. La grasa natural que el perro segrega bastará, adjuntado con ese cepillado, para que mantenga el pelo limpio y brillante. En el tiempo de muda (normalmente va parejo a los cambios de estación: pelo de verano y pelo de invierno) hay que incrementar la continuidad del cepillado.

El cepillo ha de ser tal que arrastre los pelos sueltos, pero no llegue a arrancar pelo por si mismo.

Baños.

El baño debe darse unos cuantos ocasiones al año, como más alto, y jamás a perros chiquitos de menos de seis meses. El cepillado diario y nuestra secreción grasa del perro se usa para sostener limpio el resto del tiempo. El baño se utiliza para remover pésimos olores, ayudar en la caída del pelo viejo, y remover parásitos.

El agua no ha de estar ni muy fría ni muy ardiente (a unos 38º como máximo), y ha de utilizarse jabón neutro o champú para perros. Debe evadirse que le entre agua en ojos y orejas. Además hay que evadir que el perro se enfríe mientras está todavía mojado, por lo cual se le debe secar bién, con una toalla o un secador (cuidando de no quemarle el pelo).

Si el perro se humedece de manera accidental (por ejemplo con lluvia), hay que meterle en el hogar lo antes viable y secarle bien, y si es viable, manteniéndolo en movimiento. Esto vale además mientras se está mojando: no se debe aceptar que se quede inmóvil hasta que se le logre secar.

Supresión de parásitos externos.

Los inconvenientes y patologías que causan los parásitos externos se tratan en las páginas de salud. Aquí solamente se indican algunos trucos para tratar con estos huéspedes indeseados.

Pulgas

Un indicio de que hay pulgas es que el perro se rasca a menudo. Si se da el caso hay que mirar a ver si se las vé. En caso afirmativo, no hay más remedio que usar un insecticida. También puede ser conveniente dar al perro un baño con alguna loción antiparásitos. No hay que olvidar desinfectar los lugares de la casa donde el perro se tumba habitualmente, ni cualquier otra cosa que use (mantas, etc…). Los collares antiparásitos suelen ser una buena prevención, pero tienen una duración limitada, por lo que es conveniente leer bien las instrucciones.

Garrapatas.

garrapatas se adhieren a la piel más fina del perro (orejas, axilas e ingles), por lo que conviene revisar periódicamente estas zonas y sus alrededores. Nunca deben arrancarse, ya que se rompen, dejando su «cabeza» en el interior de la piel del perro, y pueden provocarle infecciones. Hay muchas formas diferentes que sirven para eliminar las garrapatas. Personalmente, mi favorita es esta: usando vaselina, cubrir la garrapata absolutamente (no hay que tener miedo de tocarla con los dedos, la parte que «muerde» está dentro del perro). Hay que dejarla bien cubierta. De este modo, se tapan los poros por donde respira, lo que la obliga a soltarse por si misma y no se le causan heridas al perro. Unos instantes después de haberla cubierto bien, se la sujeta con unas pinzas (sirven unas de depilar), y se dejará llevar. No debe tirarse a la basura, pues sobrevivirá. Hay que liquidarla bien (si decides hacerlo aplastandola, ten cuidado, porque posiblemente esté llena de la sangre que ha chupado al perro y manchara).

Piojos.

piojo Se dan con menos frecuencia que las pulgas, y normalmente solo en perros callejeros. De todas formas se contagian, también a las personas, por lo que hay que eliminarlos sin contemplaciones. Sirven los mismos consejos que para el caso de las pulgas (uso de insecticidas adecuados, baño antiparásitos, y desinfección del entorno del perro).

Parásitos de la sarna.

Son varios grupos de parásitos diferentes. Normalmente no se pueden detectar hasta que la enfermedad se ha producido, por lo que se necesita intervención del veterinario. Hasta que éste interviene, limpiar la piel con un antiséptico.

Higiene y cuidados en la calle.

La calle es el lugar donde nuestro perro se lo pasa mejor, pero también donde están los mayores riesgos para su salud. Por tanto, conviene tomar algunas precauciones.

Por supuesto, no se trata de sacar a pasear al perro encerrado en una burbuja. Tan solo hay que controlar algunos detalles, cosa que se puede hacer fácilmente y sin tener que dedicar una atención excesiva. El paseo ha de ser una actividad placentera, tanto para el perro como para el amo, y si se presta atención, se evitarán problemas. Por otro lado, los consejos de la siguiente lista son fáciles de seguir, y acabarán convirtiéndose en una actitud inconsciente por nuestra parte, de modo que tampoco requieren un gran esfuerzo. Veamos:

En cachorros recién destetados (lo que suele significar recién adquiridos) hay que evitar el paseo y el contacto con otros perros hasta que el veterinario les haya puesto su primer lote de vacunas, como mínimo. Es un periodo en el cual su organismo prácticamente no tiene defensas.

Posibles fuentes de contagio de enfermedades son las deposiciones de otros perros. La orina y heces de otros perros serán tan «sanas» como el perro que las haya producido. Ya que, evidentemente, no podemos saber el estado de ese otro perro, hay que evitar riesgos. Dicho claramente: hay que quitar al perro la costumbre de hurgar ahí.

Es difícil. Por instinto el perro olfatea orina y deposiciones, ya que le dan muchísima información acerca del otro animal. En principio, el que olisquee no es problema. Lo que hay que evitar es la tendencia a lamer. Esto puede conseguirse en la mayoría de los casos «castigando» al primer lametón. De todas formas, si tu perro es macho y olfatea orina de una hembra en celo, no hay educación que valga y habrá que apartar al perro por la fuerza.

Peor aún son las basuras. Nunca se le debe dejar hurgar en ellas. En este caso, el riesgo para el perro no es mayor que en el caso anterior, pero si lo es para las personas. La hidatidosis es una enfermedad parasitaria, que al perro no le afecta, en tanto que solo transporta los parásitos en un momento de su ciclo de vida, pero luego lo contagia a las personas, para las cuales puede llegar a ser mortal. Además de las basuras, el perro puede ingerir los parásitos a través de las heces de otro perro infectado, con lo que volvemos al caso anterior.

En la ciudad, el perro siempre debería de ir atado. No es solo cuestión de cumplir las ordenanzas legales (que lo exigen). Es que solo si el perro va atado podremos intervenir rápidamente, mediante un tirón de la correa, para apartarle de basuras, heces, etc, y para evitar que el perro salga corriendo si algo le llama la atención (un gato, otro perro, un niño jugando…) y evitar accidentes. Recordemos que si el perro iba suelto y salta y cruza la calle y es atropellado, la culpa no será de nadie más que de nosotros.

Por instinto, un perro macho adulto tendrá tendencia a pelearse con otros machos, y a intentar montar a cualquier hembra que se lo permita. Una hembra, pese a ser menos agresiva, también puede querer pelarse con otras hembras, y si está en celo, dejarse montar por un macho. Solo si van atados les podremos controlar de inmediato. En el caso de que estas situaciones se produzcan (por algún motivo no se han podido evitar), esto es lo que se debe hacer:

Pelea: Hay que armarse de valor e intentar separarlos. Si uno de los dos animales es muy inferior, se someterá rápidamente y no habrá más problemas. Pero como ambos sean dominantes, la pelea es «a por todas», y puede acabar muy mal.

Monta: No hay nada que hacer. Hay que esperar a que terminen y se separen por si mismos. El motivo es que, por circunstancias anatómicas, el macho no puede salir hasta que ha terminado. Si se intenta separarlos por la fuerza hay un riesgo muy alto de causar lesiones permanentes tanto al macho (afectando a su aparato reproductor) como a la hembra (desde desgarros, hasta rotura del hueso pelviano).

En una hembra en celo, hay que limitar el paseo al tiempo mínimo imprescindible. Esto solo dura unos días, y se evita el riesgo de que se produzca una monta indeseada, por no hablar de que la van a perseguir todos los perros y puede acabar asustandose.

Si sacamos al perro a un parque donde hay cesped y se le puede dejar suelto, no hay que olvidar, cuando entremos de nuevo en casa, hacerle una pequeña revisión en busca de garrapatas. Hay que hacer esto también si ha estado jugando con otros perros.